La guardia nocturna de Navidad Cuando la ciudad duerme, hay una comunidad que sale a cuidar. Desde la Parroquia del Espíritu Santo, cada miércoles —y también en Navidad y Año Nuevo— un grupo de voluntarios recorre Granada para acompañar a personas sin hogar. No llevan solo comida caliente; llevan tiempo, escucha y dignidad. Se sientan, conversan, rompen prejuicios y tejen confianza. Para muchos, dejar de ser invisibles es el primer regalo. «Tener un oído en