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La guardia nocturna de Navidad

Cuando la ciudad duerme, hay una comunidad que sale a cuidar.

Desde la Parroquia del Espíritu Santo, cada miércoles —y también en Navidad y Año Nuevo— un grupo de voluntarios recorre Granada para acompañar a personas sin hogar. No llevan solo comida caliente; llevan tiempo, escucha y dignidad. Se sientan, conversan, rompen prejuicios y tejen confianza. Para muchos, dejar de ser invisibles es el primer regalo.

«Tener un oído en el Evangelio y otro en la realidad».

Así nació esta iniciativa que atiende a las personas sin hogar, iniciativa que ya es familia en la calle. Porque nadie debería pasar el frío solo, y porque el Evangelio también se escribe de noche. Gracias a quienes preparan bolsas, caminan rutas, miran a los ojos y vuelven con el corazón ensanchado.

Fundamentación pastoral de Atención a Personas sin Hogar

La Atención a  Personas sin Hogar nace del corazón del Evangelio. No es una actividad más, sino una manera concreta de vivir la fe, de poner en práctica lo que Jesús hizo a lo largo de toda su vida: acercarse a quienes nadie mira, sentarse con ellos y devolverles dignidad.

Salir de noche a la calle es responder a una llamada clara: Dios nos espera en los pobres. En las personas que duermen en la intemperie, en su fragilidad y en su historia, se nos regala la posibilidad de encontrarnos con Cristo vivo. No vamos a “llevar soluciones”, sino a ofrecer presencia, escucha y cercanía, que muchas veces es lo que más falta.

Esta actividad nos ayuda a comprender que la pobreza no es solo falta de cosas, sino sobre todo soledad, invisibilidad y ruptura de relaciones. Por eso, lo más importante no es la bolsa que se reparte, sino el gesto de sentarse, mirar a los ojos y conversar. Cuando eso sucede, la calle deja de ser un lugar de abandono y se convierte en un espacio de encuentro.

«La guardia nocturna» transforma también a quienes participan.

Nos rompe prejuicios, nos educa el corazón y nos recuerda que cualquiera puede verse un día en esa situación. Descubrimos que recibimos más de lo que damos y que las personas sin hogar no son solo destinatarias de ayuda, sino personas con nombre, historia y dignidad.

Como comunidad cristiana, esta experiencia nos hace ser una Iglesia en salida, una Iglesia que no se queda dentro de los muros del templo, sino que sale al encuentro de la vida real. La fe no se vive solo en la oración o en la Eucaristía, sino que se prolonga en la calle, especialmente allí donde hay más sufrimiento.

Además, la guardia nocturna es un signo profético para la ciudad. Con nuestra presencia decimos, sin palabras, que nadie sobra, que ninguna vida es descartable y que el Evangelio tiene algo que decir ante las injusticias y el abandono social.

En definitiva, esta actividad nos recuerda que el Reino de Dios empieza aquí y ahora, en los pequeños gestos, en el cuidado del otro, en la fraternidad vivida. Cada noche compartida, cada conversación, cada paso dado por las calles de la ciudad es una forma sencilla y profunda de anunciar el Evangelio con la vida.

Si quiere colaborar económicamente:

Para que esta actividad pueda sostenerse y llegar de verdad a quienes viven en la calle, necesitamos también tu colaboración económica. Las aportaciones se destinan íntegramente a cubrir necesidades básicas como alimentos, ropa, productos de higiene y apoyo inmediato, pequeños gestos que devuelven dignidad y cuidado a personas en situación de extrema vulnerabilidad. Cada donación, por pequeña que sea, se transforma en abrigo, comida y esperanza concreta para quienes más lo necesitan. El número de cuenta es el de Caritas Parroquial indicando para PsH o personas sin hogar. Visita nuestra página para ver como afectan las deducciones del IRPF.

ES87 2100 0914 4413 0009 3371

Si quieres colaborar con tu tiempo de los miércoles:

Si no puedes colaborar económicamente, tu tiempo también es un regalo imprescindible. Cada miércoles necesitamos personas dispuestas a escuchar, acompañar, repartir alimentos y ropa, y estar presentes junto a quienes viven en la calle. No se requieren grandes habilidades, solo mirada humana, respeto y constancia. Tu presencia puede ser el espacio donde otros se sientan vistos, nombrados y acompañados.


Granada | Cada Miércoles | 21:30–01:00 h | Parroquia Espiritu Santo

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